-Cuéntame, hijo, ¿qué tal tu primer salto?
-Bueno, pues estábamos a 4000 m de altura, y la verdad es que no me atrevía, pero allí estaba mi sargento, para ayudarme a superarlo.
-Vaya... ¿que te dijo?
-Que si no saltaba me daría por el culo.
-Así es como tiene que ser un sargento, duro pero amistoso. ¿Saltaste, no?
-Bueno, al principio un poco.
¡¡Que chiste más bueno!!

ja,ja,ja. Muy bueno. Saludos.
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